Walden Dos es una ciudad científicamente construida, una utopía concretizada, en donde se aplican los principios conductistas a cada aspecto de la vida de los individuos pertenecientes a aquella comunidad. Los medios utilizados para condicionar a las personas tienen como fin formar una sociedad sin competencia, con igualdad de condiciones, con niños sanos y tolerantes a la frustración, que luego se convertirán en adultos resistentes y felices, que rara vez sienten envidia, rabia o hasta confusión, ya que todo está planificado, además, los problemas que puedan surgir en el camino pueden ser resueltos a través de la ciencia y la experimentación, es decir, comprobar si los métodos utilizados son los adecuados y si no lo son, modificarlos, para lograr el objetivo primordial que es el desarrollo óptimo del individuo en función del colectivo. Skinner deja entrever que podemos diseñar una sociedad aplicando la ciencia de la conducta, para poder “empezar de verdad”, para lograr “implantar en alguna parte un sistema social que realmente funcione”[1] (p. 17) y que genere cambios positivos.

Podemos observar entonces cómo es visto el ser humano desde esta perspectiva; este, sin lugar a dudas, es percibido como un producto de la sociedad, del ambiente en el cual se desenvuelve. Si este ambiente es propicio, como lo es, por ejemplo Walden Dos, las personas desde pequeñas serán condicionadas y preparadas para enfrentar el mundo de una forma distinta y más adecuada, nada que ver con la manera que actualmente se vive en nuestra sociedad. Por otro lado, este concepto de ser humano proviene desde el estudio científico de la naturaleza humana, que alude a la capacidad de aprendizaje que todos poseemos. En la siguiente cita Frazier menciona la idea planteada anteriormente: “Nuestro concepto del hombre no procede de la teología sino del examen científico del mismo hombre.”[2] (p.180).
La comunidad Walden dos crea las condiciones ambientales necesarias, aplicando los principios conductistas, para modificar la personalidad cambiando las conductas. Los individuos por tanto pueden trasformarse en artistas, músicos, etc, si las condiciones en las cuales se desarrollan así se lo permiten. Los factores ambientales, desde este punto de vista, son los que llevan a que una persona muestre tales o cuales características de personalidad. La sociedad actual no genera tales condiciones, las cuales, según Frazier, se han conseguido gracias a la aplicación de un poquito de ingeniería cultural[3] (p. 89) y al deseo de querer empezar a generar cambios positivos y concretos para la sociedad.




[1] Capítulo 23

[2] Capítulo 1

[3] Capítulo 11

LITA